30/jun/2010 De Daniel Troche
Sé que puedo cambiar, no sé si hoy quiero. Sé que no puedo volar, que desconsuelo. Sé que por tanto soñar me quedo en sueños.
Supe amigos hallar, también perderlos. Sé que no voy a trepar, más allá de este suelo. Sé que puedo intentar, mejores versos.
Sé que un día se irán, tras sus anhelos. Saben que cuentan conmigo, y cuanto los quiero. Sé que hoy puede haber más, aunque haya menos.
Sabes que te pueden morder. ¿Sabrás que hacer, con el veneno? Sé que puedo andar descalzo y sereno, por tu terreno. Supimos aprender el teorema calculando el coseno…pensando en el seno.
Sabemos que el hambre se llevará hoy, miles y miles de cientos. Supimos todos del horror, cuando nos llenamos de muertos. Sé escuchar las voces, que amordaza el silencio.
¿Cómo supo León, hacer canción, tanto, tanto pensamiento? Sé que no hay duendes en el bosque. Pero está el bosque, y eso es bueno. Sabes que aunque pierdas ese tren, sigues siendo pasajero.
Sé que no voy a dejar mi firma en el firmamento. Sé que una bala mata y muere, en el mismo intento. Sé que mis certezas de hoy pueden ser dudas, en otro momento.
Sabes que hay algo de verdad, cuando te miento. Sé acompañar la soledad. Supe calmar el desconsuelo. Sé que es más sano maldecir, que aceptar callado el sufrimiento.
¿Sabremos distinguir al traidor? Muchos tienen su monumento. Sé que te puedo hacer reír, aunque yo no esté contento. Sé poquito, nada y mucho más… después te cuento.
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