10/feb/2010
Por Juan Carlos Musso Recorriendo hacia el norte la Ruta 40 que pasa por Cafayate y tomando la 68 por la Quebrada de las Conchas, asoma un paisaje policromo impactante, con formaciones naturales cuyos nombres representan lo que parecen ser: El Anfiteatro, El Obelisco, El Sapo y otras. Más adelante, a la derecha, el Dique de Cabra Corral, uno de los embalses más grandes del país. Luego se llega a la ciudad de Salta, fundada en 1582 en épocas de la conquista, para asegurar la comunicación entre el Alto Perú y la región de Tucumán, en un valle de importancia estratégica y comercial. Recorrer la ciudad de Salta es viajar por el patrimonio arquitectónico de sus iglesias, su catedral, sus museos, las casas de patriotas que marcaron la historia de la región y la nación y el soberbio cabildo que se inauguró en 1789 y que, majestuoso como se lo ve, en 1949 fue transformado en Museo Histórico. Historia que cuenta desde los pueblos originarios, pasando por la dominación del imperio Inca y su caída ante los conquistadores. Ciudad majestuosa y gallarda, se siente al recorrerla ese pasado, las luchas por la independencia, la tradición, el folklore. A 1400 kilómetros de Campana y a 1200 metros sobre el nivel del mar, pude respirar su historia y conocer su gente.
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Como en el Bochin Club, donde no cuentan la posición ni clase de los fieles. Donde Roberto “el diablo”, Eduardo, Pita, el “Tucu”, Rubén “el nochero” y muchos más amigos, se reúnen a cenar en forma habitual y a invertir tiempo en el afecto, las chanzas, el trabajo, las desventuras y los amores; en definitiva, la vida misma. A veces siguen con guitarreadas, como la noche donde “el Cuervo” presentó su trío en formación y así adelantaron temas de su primer CD, por ahora en las gateras. Y también en la peña “La Cacharpaya”, en la famosa calle Balcarce, donde Alejandro, Goyo y otros creyentes hacen un culto a la amistad, al vino y al folklore. Por cierto, hay muchos más lugares donde, noche a noche, se presentan tantos y tantos artistas con mayor o menor tirada. ¡Cuántos talentos desconocidos para el gran público de esta zona del mapa! No sorprende, claro. Sobrevuelan dispersos los genes culturales de grandes como Jaime Dávalos, Eduardo Falú, el “Cuchi” Leguizamón, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Cesar Isella y Dino Saluzzi, por citar algunos pocos, a diferencia de los mediocres personajes con que bombardea la TV central. En comparación, Buenos Aires difiere de Salta. Distintos orígenes. Alejada de los centros comerciales más importantes de la época, fue fundada por primera vez en 1536 y por segunda en 1580, siendo uno de los propósito iniciales el de controlar el contrabando, sumado luego al peligro que representaban Inglaterra y Portugal y la necesidad de la corona de tener una salida segura por el océano Atlántico. El desarrollo del comercio convierte a Buenos Aires en un importante centro económico del continente y produce tensiones y luchas políticas con las provincias.
Con un indudable capital cultural se vive hoy, en contraste con “la linda”, con rapidez, escasa inversión de tiempo en la amistad, el aire enviciado por falta de oxígeno y de compasión. Se diferencian también en los estilos de música que las representan: folklore y tango. Además de las específicas, se pueden inferir diferencias a partir de la comparación de dos canciones que son emblema en cada estilo musical. Caricia de tu pañuelo que va envolviendo mi corazón, embriaga la “Zamba de mi esperanza”, mientras “La cumparsita” deja escuchar: los amigos ya no vienen ni siquiera a visitarme. Diferencias cuyo origen tienen un sentido arcano. Diferentes y parecidas, ambas ciudades compartieron un aporte decisivo en el nacimiento de la patria.
“El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son, en tanto son, y de las que no son, en cuanto no son”, expresó Protágoras, defensor del relativismo. Contemporáneo de Sócrates en la antigua Grecia, fue un pensador viajero; un profesional experto en retórica, famoso por la enseñanza basada en el arte del discurso persuasivo. La frase, abierta a varias interpretaciones, se la puede vincular a la relación de las ciudades con sus habitantes si se la acepta aplicada al hombre real y concreto.
La belleza de lo que se ve en Salta, estimula los pensamientos. …………………………………………………….................................................................... El autor de esta nota es ex alumno del Taller Escuela Mariano Moreno, (TEMM), de Periodismo y Comunicación y Administrador y diseñador de esta página. |